viernes, 24 de septiembre de 2010

Un escritor llamado Ken Follett


El autor británico Ken Follett (Cardiff, Gales, 5 de junio de 1949) volverá a las librerías el próximo 28 de septiembre con la novela «La caída de los gigantes» (Plaza & Janés), la primera parte de la trilogía «The Century», que narra los destinos entrelazados de cinco familias a lo largo del siglo pasado.

La novela, enmarcada en la I Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la lucha por el sufragio femenino, combina el drama social y la ambientación épica en un siglo de enormes contrastes marcado por el progreso tecnológico, la liberación de la mujer y el totalitarismo.

Según ha señalado el escritor en un comunicado, la trilogía retratará «a los ciudadanos europeos y americanos que vivieron aquella época tan emocionante, y a la vez tan violenta, de nuestra Historia», con el mismo espíritu humanista de sus últimos trabajos. «Tras la gran acogida de "Los pilares de la tierra" y "Un mundo sin fin", quería escribir otra historia que tuviera el mismo encanto para mis lectores, y el siglo XX, de alguna forma, recoge la historia de todos nosotros, la historia de nuestras propias vidas», ha dicho.

Ken Follett debutó como escritor con la obra «The Big Apple» (1974) y, cuatro años más tarde, cosechó su primer éxito internacional con la novela de suspense «La isla de las tormentas», aunque no fue hasta 1989 cuando se convirtió en un fenómeno de masas a escala planetaria.


El escritor, que ha publicado una veintena de títulos y ha vendido cien millones de ejemplares en todo el mundo, se consagró como autor con la novela «Los pilares de la tierra», que ha sido seleccionada por la «BBC» entre las cien obras más relevantes de la Historia. La obra, que narra la construcción de una catedral gótica en plena Edad Media, cuenta con una segunda parte, «Un mundo sin fin» (2007).

Entre ambas novelas, el autor ha vendido 20 millones de ejemplares en todo el planeta, con especial incidencia en el continente europeo. El pasado 23 de julio, los hermanos Ridley y Tony Scott presentaron en EE.UU. la serie «Los pilares de la tierra», la adaptación del best-seller de Ken Follett para la pequeña pantalla.

Haciendo un poco de hisroria, tomando información de wikipedia, Ken Follett era hijo de Martin y Veenie, y nació, como se hizo notar al principio, en Cardiff, Gales y vivió allí hasta que su familia se trasladó a Londres cuando él tenía diez años. Al prohibirle sus padres, cristianos devotos, ir al cine y ver la televisión, desarrolló un temprano interés por la lectura, pero fue un estudiante muy normal hasta que llegó a la adolescencia. En 1967 ingresó en la University College of London, donde estudió filosofía y se implicó en movimientos de izquierdas. Se casó con su primera esposa, Mary, en 1968.

Tras su graduación, en el otoño de 1970, Follett se matriculó en un curso de periodismo de tres meses y consiguió trabajo como reportero en el South Wales Echo de Cardiff. Después de tres años en Cardiff, volvió a Londres como reportero para el Evening Standard. Al encontrar el trabajo poco gratificante, dejó el periodismo por la edición y se convirtió, al final de los años 1970, en subdirector de gestión de Libros Everest. Follett empezó a escribir relatos, al principio como afición, por las tardes y los fines de semana. El éxito le vino con la publicación, en 1978, de La Isla de las Tormentas, que le hizo internacionalmente famoso. Cada una de las siguientes novelas de Follett también se han convertido en éxitos de ventas, y un gran número de ellas han sido adaptadas al cine.

Follett se involucró a finales de los años 70 en las actividades del Partido Laborista. En el curso de sus actividades políticas, conoció a Barbara Follett, una trabajadora del Partido Laborista, que en 1982 se convirtió en su segunda mujer. Barbara fue elegida miembro del Parlamento en 1997, representando a Stevenage, y fue reelegida en 2001. El propio Follett permanece como un prominente partidario de los Laboristas y recaudador de fondos.

Dejando aparte dos trabajos competentes pero poco distinguidos, El escándalo Modigliani y Papel moneda, la carrera literaria de Follett ha pasado por distintas fases. La primera, y más distinguida fase comprende La isla de las tormentas y los cinco libros (cuatro libros de ficción y otro de no ficción) que le siguieron. Todas eran variaciones del suspense de espionaje clásico, dos agentes audaces y con recursos contra un enemigo numeroso y bien equipado. Los escenarios son tanto cronológica como geográficamente diversos, desde la Europa de la Primera Guerra Mundial en El hombre de San Petersburgo al (entonces) presente Irán y Afganistán en Las alas del águila y El valle de los leones. Como en los primeros trabajos de Frederick Forsyth, otro periodista convertido en novelista, las primeras obras de suspense de Follett ponen mucha atención en cómo se hacen las cosas. La clave está en Rebeca, por ejemplo gira sobre los trabajos de un tipo particular de códigos secretos. Los transmisores de radio clandestinos desempeñan un papel principal en La isla de las tormentas. Los 6 libros, incluido Las alas del águila, la historia no ficticia de un intento con éxito de rescatar a dos empleados americanos de la compañía de Ross Perot, EDS, de Irán después de la Revolución Iraní, siguen las convenciones básicas del género de suspense. Los 6 libros, sin embargo, usan estas convenciones de maneras poco convencionales: haciendo al "héroe" de La isla de las tormentas un agente alemán, por ejemplo.

La segunda fase de la carrera de Follett fue una salida consciente de la primera: una serie de cuatro novelas históricas escritas en los finales de la década de los 80 y principios de los 90. Los pilares de la Tierra, la primera de las cuatro, impuso el patrón a las tres que le siguieron. En oposición con las primeras obras de suspense de Follett, figuró un gran reparto, múltiples líneas argumentales, ocasionales explosiones de violencia, y un uso extensivo del trasfondo histórico. Los pilares de la Tierra, situado en la Inglaterra medieval, sigue la construcción de una catedral. Noche sobre las aguas fue un relato al estilo de Grand Hotel que se escenificaba dentro de un hidroavión trasantlántico volando desde una ciudad costera de Gran Bretaña a Nueva York en la víspera de la Segunda Guerra Mundial. Una fortuna peligrosa trataba sobre una intriga familiar y de negocios en una gran familia de financieros en la era victoriana de Londres, y Un lugar llamado libertad tenía lugar en las colonias británicas en Norteamérica sobre las fechas de la Revolución Americana.

Follett cambió sus engranajes literarios una tercera vez a finales de los 90, con un par de libros situados firmemente en el presente y usando la alta tecnología como mecanismo argumental. En la boca del dragón se enfocaba en el uso potencial de terremotos como arma terrorista, y El tercer gemelo en los aspectos más oscuros de la biotecnología. Las dos novelas (aparentemente un intento de minar la misma vena de ficción que Michael Crichton) fueron relativamente poco exitosas. La crítica, así como muchos de sus lectores, encontraron superficiales a los personajes y el esfuerzo por suspender la incredulidad demasiado grande.

Follett volvió al suspense convencional de baja tecnología en Doble juego, una historia de espionaje involucrando agentes soviéticos y americanos en la víspera del lanzamiento de los primeros satélites.

A menos que se produzca otro cambio radical en su producción literaria, la reputación de Follett probablemente descansará en sus primeras obras de suspense (especialmente en La isla de las tormentas y La clave está en Rebeca) y en Los pilares de la Tierra, que él mismo ha reconocido como su mejor trabajo hasta ahora.

Su última novela es Un mundo sin fin, secuela de Los pilares de la Tierra publicada en octubre de 2007 en inglés y en su versión española el 28 de diciembre de 2007.


El escritor galés Ken Follett presentó en Vitoria su libro ‘Un mundo sin fin’, la continuación de ‘Los pilares de la Tierra’. Cinco años de intensa relación con la Fundación Catedral Santa María, templo cuya reconstrucción ha servido de inspiración al autor para esta novela, le proporcionaron importante documentación sobre el proyecto.

Gracias a ello y a la decisión de Follett de incluir en él una fotografía suya tomada en el coro, la "Catedral Vieja" de Vitoria llegará a millones de lectores. En la promoción de su libro utiliza una serie de instantáneas realizadas en sus visitas a Vitoria ; y en el apartado de agradecimientos el autor reconoce la inspiración que el templo le ha proporcionado, así como toda la ayuda prestada por la Fundación.

Además de presentar el libro y reunirse con sus lectores, Follett inauguró la estatua que representa al escritor a tamaño natural, obra de Casto Solano, que se ha colocado en la plaza de la Brullería en reconocimiento a la difusión que está realizando del templo vitoriano. La pieza, que estará situada en la parte alta de la plaza, se convertirá en un atractivo en sí mismo y encarnará perfectamente la relación de Follett con la Catedral.

En su última visita a la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz, el 9 de enero de 2008, ha declarado que habrá una tercera parte de dicha saga.

Obras publicadas por Ken Follett:


La gran aguja (The Big Needle, 1974) (firmado con el seudónimo Simon Myles) / titulado The Big Apple en Estados Unidos.2 No traducido al español.

El gran negro (The Big Black, 1974) (como Simon Myles). No traducido al español.

El gran hit (The Big Hit, 1975) (como Simon Myles). No traducido al español.

La conmoción (The Shakeout, 1975).3 No traducido al español.

The Bear Raid (The Bear Raid, 1976). No traducido al español.

Amok: Rey de leyenda (Amok: King of Legend, 1976) (como Bernard L. Ross). No traducido al español.

El escándalo Modigliani (The Modigliani Scandal, 1976) (como Zachary Stone), trad. de Edith

Zilli, publicada por Plaza & Janés en 1988.

El misterio de los Estudios Kellerman (The Mystery Hideout, 1976) (como Martin Martinsen) / obra también conocida como The Secret of Kellerman's Studio, trad. de Carmen Candioti, publicada por Mondadori en 1987.

Los gemelos poderosos (The Power Twins, 1976) (como Martin Martinsen). No traducido al español.
Papel moneda (Paper Money, 1977) (como Zachary Stone), trad. de Montserrat Solanas, publicada por Plaza & Janés en 1991.

Capricornio Uno (Capricorn One, 1978) (como Bernard L. Ross) (basado en el guión de Peter Hyams). No traducido al español.

La isla de las tormentas (Eye of the Needle, 1978) / obra también conocida como Storm Island, trad. de Mirta Arlt, publicada por Bruguera en 1980. Premio Edgar a la mejor novela de suspense.

El atraco del siglo (Heist of the Century, 1978) (con Rene Louis Maurice y otros) / titulado The Gentleman of 16 July en Estados Unidos (El caballero del 16 de julio).4 No traducido al español.
Triple (Triple, 1979), trad. de Mirta Arlt, publicada por Bruguera en 1981 y Plaza & Janés en 1999.

La clave está en Rebeca (The Key to Rebecca, 1980), trad. de Jorge V. García, publicada por Bruguera en 1981 y Plaza & Janés en 1997.

El hombre de San Petersburgo (The Man from St. Petersburg, 1982), trad. de Damián Sánchez, publicada por Bruguera en 1983 y Plaza & Janés en 1997.

Las alas del águila (On Wings of Eagles, 1983), trad. de Hernán Sabaté, publicada por Bruguera en 1983 y Plaza & Janés en 1997.

El valle de los leones (Lie Down with Lions, 1986), trad. de Montserrat Solanas, publicada por Plaza & Janés en 1990.

Los pilares de la Tierra (The Pillars of the Earth, 1989), trad. de Rosalía Vázquez, publicada por Plaza & Janés en 1991.

Noche sobre las aguas (Night Over Water, 1991), trad. de Eduardo G. Murillo, publicada por Grijalbo en 1991.

Una fortuna peligrosa (A Dangerous Fortune, 1993), trad. de María Vidal, publicada por Grijalbo en 1995.

Un lugar llamado libertad (A Place Called Freedom, 1995), trad. de María Antonia Menini, publicada por Grijalbo en 1996.

El tercer gemelo (The Third Twin, 1997), trad. de María Vidal, publicada por Grijalbo en 1997.
En la boca del dragón (The Hammer of Eden, 1998), trad. de María Vidal, publicada por Grijalbo en 1998.

Doble juego (Code to Zero, 2000), trad. de José Antonio Soriano, publicada por Grijalbo en 2000.

Alto riesgo (Jackdaws, 2001), trad. de José Antonio Soriano, publicada por Grijalbo en 2001.

Vuelo final (Hornet Flight, 2002), trad. de Albert Solè, publicada por Grijalbo en 2003.

En el blanco (Whiteout, 2004), trad. de Ana Rita da Costa, publicada por Grijalbo en 2005.

Un mundo sin fin (World without End, 2007), trad. del colectivo Anuvela, publicada por Plaza & Janés en 2007.

La caída de los gigantes (Fall of Giants, 2010), trad. de ?, publicada por Plaza & Janés en 2010.


En una entrevista concedida al diario español El País, el autor expresa, refiriéndose a los 'best seller' que le ha tocado por talento y suerte escribir, que es una obra capaz, por arte de magia, de ilusionar al que lee"

Pregunta. ¿Qué esconde el priorato de Kingsbridge para atrapar a millones de lectores?

Respuesta. Una historia, una trama bien desarrollada y un argumento que hace que a la gente le interese. Dicen que los niños no leen y de repente sale Harry Potter y hay colas. Si la historia es buena, la gente leerá.

P. ¿Qué es lo que le atrae del medievo?

R. El contraste. La mayoría de las personas vivía en condiciones paupérrimas y padecía terribles enfermedades. Pese a todo, fueron capaces de construir unas catedrales maravillosas.

P. Su forma de escribir embauca a mucha gente. ¿Por qué?

R. Trabajo con la idea de que un libro tiene que tener algo que le haga pensar al lector. Si lo logras, has triunfado como escritor. Tienes que ser capaz de crear la suficiente tensión e intriga como para que quien ha comprado tu libro siga pasando páginas. Suelo tardar un año en planificar antes de escribir. Hay cosas que no se pueden improvisar. Si no, terminas perdido en un bosque.

P. ¿Cómo ve hoy sus primeros libros?

R. De vez en cuando los miro y pienso: "Este tipo escribe muy bien". ¿La verdad? Los primeros 10 libros no fueron buenos. Mi primer best seller fue El ojo de la aguja y ahí me di cuenta de que es imprescindible planificar, investigar y ralentizar la historia. Me percaté de que iba con demasiada rapidez y que eso no era bueno.

P. ¿Qué es un best seller?

R. Un libro capaz, por arte de magia, de ilusionar a quien lo lee. Ése es mi objetivo. Tengo claro que mi éxito está en atrapar al lector con la magia de la escritura.

P. ¿Le preocupa pasar a la historia como autor de un género tan denostado?

R. En absoluto. Para entonces estaré muerto. Lo único que me importa es que lo que escribo se lea ahora y que la gente disfrute.

P. Ha tardado 18 años en completar el libro. ¿Temió el fracaso?

R. Tras el éxito de Los pilares..., afirmé que no habría segunda parte porque me sentía incapaz de crear algo tan bueno. Además, estaba convencido de que era poco sabio, en ese momento, tratar de explotar el fenómeno. Pero ya han pasado unos años.

P. Hay personajes de esta novela que parecen de este siglo...

R. Algunos dicen que Tony Blair está reflejado en el prior Goldwyn, que se asemeja al político que peor le puede caer a uno.

P. Inicialmente le apoyó, ¿se sintió estafado?

R. Nos decepcionó a todos, porque nos mintió. Su Gobierno hizo algunas cosas buenas, pero al final se demostró que tenía debilidades personales bastante marcadas. Si yo fuera Tony Blair, estaría avergonzado.

martes, 14 de septiembre de 2010

TESTIMONIO


Luis Alberto Romero: “Tinaquillo”



Estos últimos días han sido dolorosos; buenas almas han partido a su encuentro con el Santísimo; muchos recuerdos van quedando y se hace necesario dejar señales de quienes han sido y lo que han significado.

A Luis Alberto Romero, quizás poco recuerden en Guanare; es nombre de secretario de bufete; pero si a ese nombre le colocamos el alias “tinaquillo”, en la Guanare que viene de los sesenta para acá, tiene un sentido inmenso, una convocatoria con la alegría, la majadería y los juegos de pelota. Luis Alberto, alias “tinaquillo”, nación en 1943 en un pueblito pintoresco del estado Cojedes llamado tal cual el alias, Tinaquillo; de oficio definido en el área pública, hizo de su vida un esfuerzo por ser útil y por entenderse como hombre de gran carisma y de inmenso recelo hacia sus asuntos particulares. Amo, como amamos todos; y tuvo un hijo, Luis. “Tinaquillo” fue un hombre de contrastes; de carácter duro, pero de embellecidas palabras; de mirada férrea, pero de sonrisa amplia; de palabras cortas, con disimulada tilde, lleno de aventura humana, cargado de espuma, con alguno que otro sabor triste.

“Tinaquillo” no fue buen cantante. Le iba mejor jugar al dominó y a las bolas criollas; no rehuía una buena fiesta, menos la vid como compañera de las soledades. Los últimos ocho años de su vida los compartió muy integrado a las familias del edificio don Remi, en esa calle 17 que limita con el sector El Cementerio y La Arenosa, y en la cual él le dio vida, sentido, importancia. Su risa, ¡ahí su sarcástica risa! Era un referente para el chiste y la gracia. No había una historia que desconociera, sabia de todo un poco, y poco a poco lo contaba. El último parte médico develó que una aneurisma en la aorta le estaba complicando su sistema circulatorio…“Tinaquillo” dejó en la caminería del aeropuerto de Guanare una estela de amigos, de sensaciones, de cariños, de afectos; dejó unas matas que fue sembrando como tarea divina, para dejar en ellas un pedazo de su espíritu y seguir invadiendo la frescura de los días con su olor y su constancia…

Ha partido el pasado 10 de septiembre del 2010; se fue a las 6:30 de la tarde; sentado en su potrona amarilla, el frío se lo fue llevando. Una mueca débil en su rostro anunció que estaba despidiéndose…Luego, se iría, no sin antes dibujar una paz perpetúa…, una muestra de que su partida no fue con dolor; que su encuentro final tuvo una llegada. Hoy se anida en las voces de tus amigos de siempre, de tus siempre amigos: Juan, Katy, Ernesto, Marlene, Ramón, Anshar, Héctor, Cirilo, Américo, Daysi, Leonardo, Thamar, José, Obdulio, Cermeño…, entre otros. Te extrañaremos amigo; y que mejor despedida que entonar versos que reflejen el alma y la ausencia que nos dejas… Un fragmento de “Despedida”, escrita por Gabriel Zaid, retrata tu voz: A punto de morir, /
vuelvo para decirte no sé qué/de las horas felices. /Contra la corriente. Y se junta con un verso del grande Federico García Lorca, ese que tanto te gustó que recitara: Si muero,/ dejad el balcón abierto./El niño come naranjas./ (Desde mi balcón lo veo)./ El segador siega el trigo./ (Desde mi balcón lo siento)./ ¡Si muero,/ dejad el balcón abierto!